Una mancha de tinta negra, del tamaño de una moneda, situada entre el índice y el pulgar de la mano derecha. No se corre al frotar. No duele. No crece. Pero no se va. Es la firma del escriba. La marca de la pluma. La prueba de que Leo escribió los nombres que borraron a Nicolás, a Elena, a Julián. La mancha no es una mancha. Es un recordatorio. Una cicatriz. Una condena.
Vestigios
2026
Legajo 07-34
Explorar reliquia