Una cinta de pelo rosa, desgastada, de esas que usan las niñas para sujetarse el flequillo. Tela áspera, bordes deshilachados, una pequeña mancha oscura en un extremo que podría ser sangre o tierra. Apareció en el suelo del pasillo de Clara. No era suya. No usaba cintas desde los doce años. Pero sus dedos la reconocieron. La tela olía a agua estancada, a humedad, a algo que había estado mucho tiempo sumergido.
Objetos
1998
REMEMBER
Explorar reliquia