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Relicario

Objetos que guardan memoria. Reliquias del terror psicológico. Cada objeto es un testigo mudo de una historia que no debería ser olvidada.

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Mostrando 3 de 71 reliquias

La pluma de plata
La que escribe nombres que no deberían ser escritos
Una pluma de plata con un grabado en el cuerpo: 1886. Obliviscor. Olvido. Quien la sostiene escribe mapas. Pero los mapas que escribe no son de lugares. Son de personas. Y los nombres que traza dejan de haber existido.
Objetos 1886
El mapa de los que se fueron
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La trampilla
La que oculta el sótano. La que siempre estuvo allí.
Una trampilla de madera, oculta bajo la alfombra del pasillo. Del tamaño de una puerta pequeña. La madera está desgastada por el tiempo, pero las bisagras están aceitadas. Alguien la ha abierto recientemente. Alguien la ha estado usando. Y lo que hay debajo no es un sótano cualquiera. Es el sótano original. El primero de todos.
Objetos 2004
El mapa de los que se fueron
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La silla de Lucas
La que ocupó el guardián. La que espera al siguiente.
Una silla de madera sencilla, con las patas desgastadas y el asiento de cuero raído. Está en el centro del sótano original, rodeada de nombres escritos con tiza. Lucas se sentó en ella durante veinte años, esperando. Mateo se sentó en ella cuando decidió quedarse. Y ahora, Elías se sienta en ella, esperando a los que vendrán. La silla no es un mueble. Es un trono. El trono del guardián.
Objetos 2004
El mapa de los que se fueron
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Ambiente
♪ sonando